En los años 90 del siglo pasado, se dio un gran boom por parte de las organizaciones, con lo que respecta a las normas ISO. En aquel entonces más enfocadas hacia la calidad y que en esta evolución, hoy también apuntan al medio ambiente, riesgo y seguridad en el trabajo y responsabilidad social. Es claro que aportan enormemente a las compañías, como a sus clientes, pero también es muy claro que hoy dejaron de ser un valor agregado, algo que le genera decisión de compra en el 90% de los casos al consumidor, o un factor diferencial. Lo anterior te lo explico con un ejemplo básico de compra en Amazon, Booking, o cualquiera de estos portales de e-commerce que, generan millones de dólares en ventas, y donde las personas se basan en la opinión de la experiencia de otros usuarios, y no en las normas antes mencionadas. Te doy una más de cortesía ¿Por qué eliges una película en Netflix para verla? Sencillamente por el promedio de calificación de otras personas, que ni siquiera conoces y que no tienes mayor idea de donde están.

 

Hoy todo ha evolucionado, por eso dejamos de vender bienes y servicios, para pasar a vivir experiencias, de la mano de nuestros amigos, a los que antes se les llamaba clientes, por quienes nos preocupamos y cuidamos que, su inversión en realidad tenga una justificación y por quienes estaremos disponibles ante cualquier duda o eventualidad.

 

Con base en lo anterior si piensas en marca personal, el mejor consejo que te puedo dar para que tengas un alto porcentaje de obtención de los objetivos propuestos, tendrá que venir de la mano de la coherencia, fundamental para que, lo que construyen las personas o las organizaciones en décadas, no se acabe en semanas. Esta coherencia debe venir desde lo que se piensa, se siente, se dice, y se hace, porque, aunque suene curioso hay muchas de las personas u compañías, que piensan una cosa, sienten otra, dicen una diferente, y terminan haciendo algo totalmente contrario. Si no me crees busca el actuar interno y de publicidad de los bancos de tu país, y me darás la razón en el 99% de los casos, independiente del lugar del mundo donde estés.

 

Centrándonos en lo que nos compete en el día de hoy, que sos vos, antes que cualquier organización, quiero decirte que ser coherente, no tiene que ver con entes perfectos, que nunca se equivocan, que dominan al 100% sus emociones y nunca llegan a tener una salida en falso; por el contrario, es entender que somos seres humanos y que estamos propensos al error, lo malo no es equivocarte, lo realmente errado es que sigamos cayendo en la misma equivocación. Por eso el día de hoy quiero darte unos pequeños consejos adicionales, para que tu coherencia, sea la columna vertebral de tu marca personal y el sello de calidad que te haga diferente realmente.

 

Entonces empieza por aprender a verte al espejo, a conocerte y quererte al máximo posible, a ubicar tus fortalezas, vivirlas y potencializarlas y dejar muy de lado tus debilidades. Al haber conseguido lo anterior, estarás en la capacidad de emprender cualquier proyecto, indiferente el área o la temática que sueñes, ya que estarás en armonía y eso se transmite y se percibe muy fácilmente. Lo anterior te permitirá enamorarte de vos y de tu idea de emprendimiento, para poder soportar cualquier adversidad.

 

Saber venderte bien, es usar la estrategia, las acciones y las palabras correctas, en tu día a día, y no, las falsas vivezas que sirven de muy poco si piensas en el mediano y largo plazo, que es como debes tener estructurada y visualizada tu marca personal. Entonces no prometas hacer lo que sabes que no te gusta o no vas a poder cumplir, simplemente por hacer que sueñe la caja registradora y por generar aumento en el saldo bancario.

 

Ser coherente es dejar de hacer lo que haces por demostrarle a los demás, mejor demuéstrate a vos mismo, que cada día podés llegar a alcanzar un nivel más alto y comprometido, mirando y analizando siempre tu camino y dejando de ver el de los demás, porque cuando retiras la vista del primero que te mencioné, es que resultamos teniendo los tropiezos y las caídas, muchas veces muy dolorosas y repetitivas que, terminan dejando cicatrices imborrables.

 

Si tú deseo es trabajar en coaching, PNL, o cuanta tendencia que se está presentando en nuestros días; el mejor consejo que te puedo brindar para tu coherencia y antes que nada, para tu marca personal, es el de arreglar primero tu vida, antes de pretender arreglar la vida de los que te rodean. Esto te permitirá enseñar con el ejemplo y de paso, impedir con lo antes mencionado, que tu cliente no transite un camino que ya pasaste y que sabes que no conduce a ninguna parte.

 

Nunca seas radical en el trabajo, en la supuesta verdad de la política o las tendencias que te presenta la vida, eso déjalo únicamente para los valores y la ética, que también sumará de manera muy importante a la calidad, innovación, competitividad de cualquier cosa que hagas. Por eso acostúmbrate a escuchar, a analizar y darle la oportunidad a las personas a pensar distinto, a tener gustos diferentes a los tuyos, dejemos de vivir en un mundo donde nos llenamos de gurus que aparentemente son los dueños de la verdad absoluta. Entonces escucha para entender y no para responder, eso te permitirá sostener maravillosos debates y no sucumbir ante improductivas peleas.

 

Finalmente, si vas a trabajar en el campo de la marca personal, lo primero de debes saber es que, debes convertirte en una marca personal, porque sería muy difícil que fueras, creyeras y pagaras por tu esteticista oral, si al profesional le falta dos dientes en su sonrisa… mucho más de esto lo vas a poder encontrar en un blog que escribí hace un tiempo y que de manera cariñosa te invito a leer, el cual se llamó: “Marca Personal – Más Que Una Moda O Una Oportunidad de Negocio Fácil”.

 

Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.

 

De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,

 

Héctor Jiménez Rodríguez