Mi trabajo lo podría definir como pasión, evolución y disciplina. Sencillamente amo lo que hago y hago lo que amo. Mi experiencia laboral me hizo aprender que la disciplina debería ser el centro del engranaje de este sueño empresarial, por eso intento serlo cada vez más.

Las cosas no se construyen de la noche a la mañana, se hacen paso a paso y con esfuerzo, sabiendo que debemos empezar a tener el equilibrio y la sabiduría para poder asimilar los tres momentos: los buenos, los regulares y los malos, para que estos no logren desenfocar el rumbo con depresiones, falsos triunfalismos y arrogancias, que al final pueden ser más perjudiciales que las experiencias negativas del mismo negocio.

Ser disciplinado es más que cumplir un horario laboral, el trabajo que se nos asigna, el estudio encargado de la universidad, las obligaciones de la empresa y la familia; desafortunadamente nos basta con hacer lo básico, ya que, si queremos tener resultados diferentes, no podemos seguir haciendo las mismas cosas.

Ser disciplinado también es ser apasionado, amar lo que se hace, sentir orgullo y satisfacción. Ser apasionado es dar la vida por los sueños, ilusiones y fantasías de la vida personal y empresarial. Ser apasionado es adelantar a los que van lento pero nunca pasar por encima del bien de los demás. Pasión es más que una palabra o una pauta comercial, ser apasionado es todo un estilo de vida.

Por un poco más de diez años, he asesorado empresas en temas de gerencia de marca, relaciones públicas, servicio al cliente y talento humano. Lo que me ha permitido aprender tanto de las organizaciones, como de las personas que conforman las mismas. Con base en lo anterior, manejo dos unidades estratégicas de negocio:

  • Marca Personal Individual
  • Marca Personal Empresarial

Le invito a que en el menú las consulte por separado y conozca más, de cada una de ellas.