Soy un hijo de Dios, a quien agradezco, el darme la posibilidad de ser un ciudadano del mundo, con un corazón multicolor. Mi trabajo me ha permitido recorrer y explorar muchos lugares maravillosos en el mundo, situación que me encanta. Por eso pienso que el viajar, conocer, adentrarse en una cultura, nos enriquece en un alto grado, nos muestra nuevos pensamientos, así como formas de ver la vida, ayuda a explorar el ser y saber que nadie tiene la verdad absoluta.

De mí también podría decir que soy un enamorado, apasionado, convencido, comprometido con lo que hago, tanto en mi vida como en mi trabajo.

En mi vida: porque, aunque estoy muy lejano de ser un santo o ser perfecto, al menos trato de ser lo más coherente con cada cosa que pienso, siento, digo y hago.

En mi trabajo: porque me da la posibilidad de conocer gente maravillosa y, lo mejor, tocar la vida de las personas, de la misma forma que ellas tocan la mía.

Me gusta ser directo, respetuoso, conciliador, innovador, colaborador, expresar mis opiniones, disfrutar de mi familia. De igual forma aprecio la lectura, la cocina, el teatro, la música, el fútbol, el tenis, el rugby, el golf, el contacto con las personas, intentar ayudar y aprender de los demás.  Pero si quieres conocer más en detalle quien soy, te invito a ir a cualquiera de las secciones de este menú para conocer de mi historia, personalidad y proyección.

Desde niño, siempre soñé con viajar, conocer el mundo, ser un referente en algo. Siempre me motivó ser líder, no ser una persona más que pasa por este mundo. Con el transcurso de los años fui; encontrando mi vocación después de muchas pruebas, errores, frustraciones y alegrías.

Desde hace diez años me dedico a la investigación del ser humano, tanto en el diario vivir, como vía on line. He desarrollado la técnica de entrenamiento y mejoramiento personal llamada MarketCoach, con la que tengo el sueño de dejar un legado, por haber brindado al mundo una poderosa herramienta; que gestione mejores seres humanos, coherentes, con valores, principios, amor, respeto por Dios y la familia.

Otra de las cosas interesantes que busco con esta nueva forma de entrenamiento y potencialización del ser, es presentar al entrenador o facilitador como lo que es: un ser humano de carne y hueso que come, ríe, sufre, llora, se deprime, tiene problemas, siente, en algún momento se enfurece. No como esa figura perfecta de un tipo totalmente equilibrado, siempre sonriente y al que nada malo le pasa o le altera la vida. Por tal motivo al compartir mi conocimiento a quien quiere ser facilitador de MarketCoach le sugiero que debe hablar con claridad, estar en el mismo nivel de la persona entrenada y no arriba de ella; con las palabras que vienen a su cabeza y no solo diciendo lo que las otras personas quieren escuchar, entre otras muchas cosas.

Soy un ser humano de carne y hueso como todos los mortales, con errores, virtudes, miedos, sueños, fantasías, ilusiones, en constante cambio, siempre intentando que sea para el crecimiento personal.

En mi aspecto espiritual, amo a Dios con profunda entrega, sin que eso implique que no respete o valore a las personas que no piensen como yo, que me crea un santo o que sea fanático.

Me gusta ser directo, conciliador, innovador, investigador, expresar mis opiniones, compartir en familia. De igual forma disfruto de leer, el teatro, la buena música, el contacto con las personas, intentar ayudar y aprender de los demás. Soy apasionado por el fútbol y el tenis, pero con interés sobre el rugby y el golf. Amo la cocina, la cual disfruto invitando siempre a las personas que quiero a ser parte de mis comensales. No me gusta que me llamen ni “doctor o don”, los títulos quedaron en el pasado con la realeza y porque para ser doctor te puede llevar de cinco a diez años, pero ser señor, te tomará toda una vida.

Personal: seguir creciendo como ser humano y en mi conexión con Dios.

Laboral: Aunque ya me encuentro posicionado en Colombia, Ecuador y empiezo en Panamá; mi objetivo es hacerlo de la misma manera antes del 2.020 en Latinoamérica y de allí, empezar a conquistar el mercado de los Estados Unidos, como referente consultor en temas de marca personal.

Familiar: Tomé la acertada decisión de casarme el 26 de julio del 2.014. Espero poder, cada día que pasa, hacer más feliz, segura, protegida, amada a mi maravillosa esposa, y espero en un futuro cercano tener un bebé con ella. En lo que respecta a unos ángeles llamados padres, anhelo como desde hace muchos años, ser el orgullo de los dos, que tengan salud y vida para disfrutar de la obtención de mis metas.

Son tantas y tantas las personas a las que desearía agradecer por ser parte de esta construcción empresarial de mi marca personal, que la lista sería interminable. Por eso quiero nombrar a algunas y me excuso con las personas que se quedan por fuera de estas palabras, pero no de mi corazón.

Empiezo por agradecer a Dios fuente suprema en mi vida. A mi amada esposa Carolina Victoria, por hacerme el aguante a diario, por ser la luz que ilumina mi mundo y por estar en los mejores y en los no tan buenos momentos. A Héctor Jiménez y Susy rodríguez, mis amados padres, quienes dieron su vida, para que yo pudiera vivir la mía. A mi equipo de trabajo que tanto quiero, a quienes no dejo de admirar y agradecer, por tanto: Alice Pachón, directora creativa; Armando Rojas, director de imagen fotográfica; Samuel Rojas, director de producción audiovisual; a mis directores de Ángeles de Marca en Colombia (Vivian Reyes), Venezuela (Yuli Blanco), Honduras (Jesús Ortega), Perú (Isaías Bazán), y Paraguay (Cristian Moreira).

De igual forma a todos esos amigos, que más que amigos son esos hermanos que Dios olvidó darnos como: Luisa Fernanda Elejalde, mi hermanita confidente; Javier Arce, por estar siempre pendiente en el soporte tecnológico, revisión de contenidos, consejos o lo que requiera, un groso en realidad; Ezequiel López Peralta, mi hermano de la vida, padrino de boda, confidente; Andrés Muñoz y familia, inspiración diaria de espiritualidad y cambio; Oscar Montes, amigo incondicional; Nicolás Nocetti y su hermosa familia, por adoptarme y por hacer que los quiera tanto; Alejandro Gómez, joya de la corona; Mabel Arguet, que me bautizó el pionero del norte; y de igual forma; Franco Lospennato, Yajaira Sierra, Sergio Rodríguez, Jorge Orlando, Julián Suarez, Nohora Silva, Alejandra Arismendi, Marcela Elejalde, Marco Vargas, Yean Liv Varón, Eduardo Leiva y familia (primas que amo), José Toro, Winston Ávila, entre muchos.

A mis marcas personales; como a los clientes que; aún están o en algún momento estuvieron; durante esta última década. Hemos trabajado en equipo para hacer que este sueño se hiciera realidad.

Finalmente, a Gabriel Jiménez, Félix Rodríguez, Humberto Elejalde, Raúl López Peralta, Jorge, Antonio, Eduardo, José Miguel, Roberto Rodríguez; Marlon Calderón, Julián Orozco. Ellos son esos angelitos que me cuidan desde el cielo y que siempre serán eternos en mi corazón.