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Humildad y Arrogancia: Dos Enemigos De Tu Marca Personal

Humildad y arrogancia ¿Por qué son dos enemigos para tu marca personal?

En mi experiencia he aprendido que, cualquier postura extrema, siempre será negativa; por eso mismo, pude comprobar que humildad y arrogancia, son dos enemigos de tu marca personal. Cómo ejemplo podríamos hablar de, la ultraderecha o ultraizquierda, en política; o, el machismo o feminismo radical, en temas de equidad de género.

Creo que los dos conceptos han sido vilmente manipulados y llevados a su peor expresión. Tanto para no aceptar los dones que tenemos, y por ende las responsabilidades que esto conlleva; o por el contario, para disimular dolores o frustraciones con posturas narcisistas.

Para que me vayas entendiendo mejor, lo voy a tratar por separado, para que saques tus propias conclusiones:

Humildad:

Esta genialidad la crearon estratégicamente para atentar contra tu amor propio y la confianza personal. Por eso, siempre te inculcaron el expresar tus logros con expresiones como “tuve la suerte de conseguirlo” o “Gracias a Dios se me dio”. Cuando la suerte existe para los que salen a buscarla, y Dios le ayuda a los que se ayudan ¿O no se interpreta que ese es el mensaje implícito en un aparte de la Biblia?  Así mismo, nos hacen bajar la cabeza ante cualquier abuso, por la misma causa, al engañarnos colocándole el disfraz de la nobleza. Podríamos sumar, el callar nuestras opiniones simplemente por no ser tomados como “agrandados”. y a no pensar diferente, porque la etiqueta cambiara a “desadaptados”.

Humildad y arrogancia, los dos enemigos de tu marca personal ¿En qué creer?

Sinceramente, no creo en la humildad, la saqué de mi diccionario de vida, por el contrario, en lo que creo, es en la sencillez. En obrar con el corazón, a pensar distinto y permitir de manera respetuosa que otros también lo hagan. A ayudar de manera desinteresada; pero lo más importante, sin salir a contar a los cuatro vientos, la buena obra que acabo de hacer.

A demostrarme a mí mismo que soy el mejor, y que, día a día debería encontrar una versión propia superior. Primero, por mi beneficio, y luego por el del entorno que me rodea, que no implica solo a las personas, sino todo en general. Date la oportunidad de contarle al mundo lo grandioso que sos, y lo principal, a demostrar que tus actos hablan más que tus palabras.

Arrogancia:

Aunque su origen se podría asignar a las monarquías, hoy su fabricante principal lo podríamos ubicar enquistado en cualquier rincón de nuestra sociedad. Por eso, seguimos colocando títulos honorarios para diferenciarnos de los demás, cómo lo es el famoso “doctor”, en organizaciones y entes gubernamentales.

Las universidades hacen su aporte a esta situación, al hacernos pensar que, los diplomas, son cómo el pasaporte irremplazable a la felicidad.  De igual forma, que son componentes infaltables para el reconocimiento y la riqueza económica (la más pobre de todas las riquezas). Desaprovechando la oportunidad de crear grandes profesionales que impacten realmente el mundo.

Humildad y arrogancia, los dos enemigos de tu marca personal ¿Otros factores de riesgo?

En nuestra vida se nos olvida ofrecer unas excusas o pedir perdón, por creer que eso no hará ver débiles. Nunca nos colocamos en los zapatos de los demás y preferimos pensar que, nuestros derechos prevalecen por encima del resto de los mortales. De igual forma hacemos sentir cualquier muestra de poder que la vida nos haya asignado (padres, servidor público, político, deportista, ejecutivo empresarial etc.). Una prueba fehaciente de esta situación la vemos cada vez más constantemente con los tristemente famosos del ¿Usted no sabe quién soy yo?

Lo más preocupante del tema es que, la arrogancia es maravillosa para camuflarse como humildad. Si no me crees, te invito a ir a algunos eventos públicos de caridad y me terminaras dando la razón. Esto podría funcionar por un espacio corto de tiempo, pero al final del mismo, tu estrategia de marketing personal, estará por el suelo.

Para ir empezando a dar cierre, quiero pedirte el favor, de no tomar este blog como una crítica, sino como un consejo de vida. Con el único fin de evitarte, el ser abusado en tu buena fe, y para alejarte de cualquier postura extrema que se te quiera acercar.  Adicionalmente, si en algún momento gozas de un instante de poder, lo sepas aprovechar de la manera correcta. Ya que no te lo dieron para quedártelo o abusar, sino para gerenciarlo en beneficio de este mundo.

Finalmente, ten presente que, para ser doctor se requieren de cinco a diez años, pero para ser señor se requiere toda una vida. Pensar de esta forma te ayudará a comprender cada día mejor que, la humildad y la arrogancia, son los dos enemigos de tu marca personal.